La garza montija o Agamia ha reaparecido en la Península de Yucatán luego de 50 años. Las Áreas Naturales Protegidas en la Península han permitido la conservación de estas aves; ahí han encontrado el espacio óptimo para su asentamiento ya que su hábitat natural ha sido perturbado por la actividad humana, principalmente al buscar acceso a los grandes ríos.

La colonia que ha llegado está integrada por cerca de 170 parejas que se encuentran en investigación para conocer cómo se comportan y cuales son sus características. Esta especie había sido estudiada por última vez hace 50 años en Minatitlán.

De acuerdo con Jorge Correa Sandoval, investigador de Ecosur Chetumal, la presencia de esta colonia de garzas indica que en los últimos años el país ha tenido un buen trabajo en conservación del medio ambiente y de las áreas naturales protegidas, pues esta especie es muy sensible a los cambios climáticos.