GAMLÓ

Y por mucho. Aquí nuestra columna.

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01 MAY 2018

Ciudad de México

GAMLÓ

¿Recuerdan el meme que decía –Deséalo tanto pero tanto que la vida te diga: ay como chingas ya ten-? Bueno, pues con esa novedad por los lares mexicanos.

El triunfo de Andrés Manuel López Obrador era además de sabido, esperado. No para todos es claro, ya que cada quien tenía esperanza en su candidato afín. Aunque sería mentir que a todos nos da curiosidad conocer cómo serán los siguientes seis años.

Pero ¿Qué contribuyó a que ganara el candidato de izquierda? Bueno, a decir verdad es el cúmulo de muchos factores directos e indirectos, un pueblo caduco de políticos ventajosos, las inteligentísimas mafias gubernamentales, la simple y llana acción de ejercer el voto, promesas con esperanza… en fin, innumerables razones. Pero una característica destaca entre todo el resto: la motivación incansable de una visión compartida. Hablamos de esa milenaria campaña que llevó a cabo Andrés Manuel, la de toda su vida, la que no ha cesado ante la desgracia o ante el fracaso. Sería subjetivo pensar que para bien o para mal, Obrador es ahora quien nos gobierne, pero sí podemos afirmar que su insistencia está respaldada por el 53% de los votantes activos en México.

Si se pedía cambio, hoy lo tenemos nuevamente. Tanto como lo tuvimos al cambiar el PRI por el PAN en el año 2000. Pero esta vez con alguien que ha tenido su mano levantada durante mucho tiempo. Por ello la vara es más alta, la crítica más meticulosa y al mismo tiempo, tal vez, más alentadora para algunos.

No hay que ser expertos, ni conocer cifras, México requiere mejores ciudadanos y que en ello nazcan mejores gobernantes. México necesita respeto para sus nacionales, unos con otros. No necesita enemistades creadas por imaginarios políticos, eso es algo que no merece. Se trata de votar, obtener un resultado y todos, absolutamente todos, apoyar.

 

Por: Editorial

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