Desde grandes negocios a las pollerías, taquerías o incluso tiendas de abarrotes, han sido víctimas de las constantes extorsiones en el municipio de Benito Juárez, situación que ha pululado desde hace 10 años en la región.

Esta gran ola de extorsiones que ha registrado la Unión de Comerciantes en Pequeño (Uncope) ha acabado con la actividad económica en distintos puntos de la ciudad y ante la situación, comerciantes consideran que no hay autoridad que pueda ponerle fin a esta situación ilícita y brindar la seguridad necesaria.

Los afectados también afirman que muchas veces no saben si la gente que cobra el “derecho de piso” son o no realmente miembros del crimen organizado  y quienes han pagado, son los únicos que se mantienen operando.