El calentamiento global ha sido una problemática que con el paso de los años se ha convertido en una urgencia mundial. Todos los países y organizaciones han concentrado sus esfuerzos para poder controlarlo, tratando de tener el menor daño posible.

Afortunadamente estos esfuerzos han servido para generar conciencia en la población y fomentar una cultura de ética ambiental.

Pero no todos los problemas se han podido solucionar y lamentablemente el deshielo de los polos es algo alarmante. Hoy en día parece una problemática imparable que traerá muchas desgracias a la humanidad.

El Ártico es el que genera más preocupaciones en la comunidad científica debido a que su superficie blanca repleta de hielo marino funciona como un reflejante de la luz solar.

Durante todos los años de vida que tiene el planeta, el Ártico ha funcionado como una sombrilla gigante que ayuda a estabilizar el clima, generando temperaturas habitables para la vida.

Desgraciadamente, de 1979 a la fecha se ha perdido un 75% de volumen de esta región, esto ha provocado un ciclo de autodestrucción del Ártico, ya que cada vez que aumenta la temperatura provoca más deshielo y genera un incremento de agua en el océano. Esto ocasiona un oscurecimiento del agua y provoca el calentamiento de esta.

Esferas de vidrio posible solución

Esferas de vidrio, posible solución

Que no cunda el pánico, ya que la Universidad de Stanford, en conjunto con la empresa sin fines de lucro Ice Project, ha propuesto una solución poco convencional que ha generado una división científica.

La propuesta consiste en esparcir perlas de vidrio blancas y huecas sobre puntos estratégicos del hielo ártico.

“Al hacer que el hielo joven y de baja reflexión sea más reflectante y aumente su volumen, el hielo absorbe menos calor y se derrite de forma más lenta, conservándolo durante más tiempo y a su vez conservando el efecto de escudo térmico”, estas fueron las declaraciones para una cadena española por parte de la líder del proyecto, la ingeniera Leslie Field.

El objetivo principal del proyecto es proteger entre 15 mil y 100 mil kilómetros cuadrados de hielo en el Estrecho de Fram o Beaufort Gyre en el Ártico, logrando la restauración del hielo marino para que recupere sus propiedades de escudo para el planeta.

Desde el 2008 se ha experimentado esparciendo las esferas en los lagos de Minnesota, en donde los resultados han sido muy alentadores. La capacidad reflectora del hielo ha aumentado un 20%.

Ojalá que esta iniciativa continúe para que se pueda salvar esta región tan importante para el planeta. Debemos recordar que el cambio lo podemos hacer todos días y que es momento de generar un cambio trascendental si no queremos sufrir en un futuro.

Y tú, ¿qué estás haciendo para un mejor futuro?