Si creías saber todo acerca de la cultura maya, te equivocas, ya que el reciente hallazgo de un monumento podría cambiar lo que hasta ahora conocemos de ellos.

Aguada Fénix es un yacimiento ubicado en Tabasco, muy cerca de la frontera de Guatemala y que esconde un tesoro bajo su superficie.

Y su importancia radica no solo en sus grandes dimensiones, sino en lo que eso significa: la interacción entre mayas y olmecas para construirlo.

A pesar de su gran tamaño pasó desapercibido casi por completo hasta 2017, cuando unos estudios revelaron la monumental superficie.

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Mide casi mil 400 de largo, y entre nueve y 15 de ancho, por lo que el monumento tiene un total de nueve calzadas anchas para acceder a él.

“Esta área está desarrollada, no está en la jungla; la gente vive allí, pero este yacimiento no se conocía porque es muy plano y enorme. Simplemente parece un paisaje natural“, publicó la Universidad de Arizona en Nature.

De acuerdo con el equipo de investigación, el descubrimiento marca un momento de grandes cambios en Mesoamérica y tiene varias implicaciones.

Los cambios en la historia maya

Primero, los arqueólogos tradicionalmente pensaban que la civilización maya se desarrolló gradualmente.

Hasta ahora, se pensaba que las pequeñas aldeas mayas comenzaron entre el mil y el 350 a.C., en el periodo Preclásico Medio, junto la cerámica y algunos cultivos de maíz.

Pero, el hallazgo indica nuevos datos, ya que el sitio se parece al antiguo centro de civilización olmeca de San Lorenzo, al oeste de Veracruz.

Aunque la falta de esculturas de piedra relacionadas con gobernantes y élites, como cabezas colosales y tronos, sugiere menos desigualdad social.

“Siempre se ha debatido si la civilización olmeca condujo al desarrollo de la civilización maya o si los mayas se desarrollaron independientemente. Entonces, nuestro estudio se centra en un área clave entre los dos”, se indica.

Piden mirar más de cerca la arquitectura

También, durante este tiempo, hubo un intercambio de ideas, como la construcción y los estilos arquitectónicos, entre regiones de Mesoamérica.

Una pista para comprender el contexto del monumento es su extensión, que sugiere que fue construido para ser utilizado por muchas personas.

El hecho de que los edificios monumentales existieran antes de lo que se pensaba, hace que la investigación arqueológica reconsidere el proceso de construcción.

Por lo que actualmente se analizan los sitios circundantes para comprender cómo interactuaron con los olmecas y los mayas.

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