El jefe de la oficina de la Presidencia de México, Alfonso Romo Garza, se encuentra en graves problemas ambientales por haber dañado un cenote, explotar agua subterránea para uso agrícola y dañar 15 mil hectáreas de selva, las cuales son insalvables en la Península de Yucatán.

Todo esto fue producto de la empresa Enerall, de la cual es dueño y aunque ya no labore en ella, sigue perteneciendo a su familia.

Los daños ecológicos comprenden desde el relleno de un cenote de 5’500 metros cuadrados, expansión que dañó flora y fauna y explotación desmedida del agua, mismos por los que la Profepa únicamente aplicó una multa y una clausura temporal.

Ante esto, y sin hace más investigaciones, analizar el caso o verificar el daño ambiental han optado por cerrar el caso.

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