José María Morelos.- Para Doña Socorro Ayala Noh, como para muchas amas de casa en la zona maya, la actividad de tejer es una labor que realiza a diario, muchas veces para uso personal y realizar su vestimenta, y otras para uso comercial; a ella por su avanzada edad le sirve para ganarse unos pesos en la comunidad de La Candelaria.

Doña Socorro dice que con la ayuda del bordado, que aprendió desde pequeña y que le enseñó su mamá, ha podido ganarse unos pesos, y también gracias a que su esposo se dedica a recolectar PET por la comunidad, es que han podido sobrevivir.

La abuelita de 76 años explicó que una prenda como el hipil le dura aproximadamente dos meses en realizarlo, esto con la técnica del hilo contado que en su caso fue la que aprendió.

Su principal mercado ha sido la misma comunidad, pues quien ya la ha visto bordar pregunta por las piezas que posteriormente le compran. Un hipil sale en 250 pesos.

En el caso de su esposo, quien no mencionó su nombre, comentó que la vejez ha hecho que deje la producción del campo para enfocarse a recolectar PET en la comunidad, en donde en un promedio de dos meses junta una cantidad considerable para poder venderlo.

Mencionó que la misma comunidad también ayuda a su esposo a recoger estos envases, pues cuando alguna familia recolecta, le hablan para que acuda y así tener un poco más.

Aunque el kilo el PET que recolecta se lo compran a un peso el kilogramo, le ayuda para poder sobrevivir, pues ahora son una pareja de abuelitos que se han quedado solos y que se ganan la vida de esta forma.