La idea de construir un Tren Maya que lleve turistas desde Cancún y la Riviera Maya hasta las ruinas de Palenque y otros centros arqueológicos no está considerado en los Ordenamientos Ecológicos del Territorio (OET) vigentes de la Península de Yucatán.

Expertos en la zona mencionan que los OET indican instrumentos legales que deben cumplirse y las diferentes actividades productivas que se pueden realizar.

Cualquier obra de infraestructura tiene un alto impacto ambiental: El tren amenaza ecosistemas que garantizan refugio para animales en peligro de extinción como jaguares, ocelotes, tapires, monos aulladores, cocodrilos, manatíes, loros y guacamayos. Sumándole el inevitable ruido, contaminación, y obras de cimentación que dañaran el hábitat de estos animales.

El tren recorrería mil 500 kilómetros por cinco estados de la república y atravesaría sitios importantes de la Selva Maya, por lo que los ordenamientos vigentes en Cancún-Tulum no consideran medidas para obras como el Tren Maya.

En el caso del Corredor Transístmico de Tehuantepec hay más de 70 municipios perjudicados por este proyecto regional incluido en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024 de la actual administración federal.

Para lograr las áreas de conservación se requieren restricciones claras que favorezcan el uso de suelo de comunidades campesinas e indígenas locales, definir cuánta selva debe ser destinada a producción y la cantidad orientada al régimen de conservación en la Península de Yucatán.