Para hacer bien las cosas, hay que prestar atención en todo. No se puede ser un gran destino turístico sin las responsabilidades que ello implica. Es por ello que la ONU, a petición del Gobierno del Estado, ha brindado capacitación en materia de Derechos Humanos.

Todo comienza con la publicación del -Protocolo para Proteger y Asistir a Víctimas de Trata en el Estado de Quintana Roo-, el cual enfoca sus esfuerzos en el proyecto – Fortalecimiento de las capacidades del gobierno mexicano para el enjuiciamiento de casos de trata de personas con enfoque de derechos humanos y mejora de los sistemas de protección a víctimas presidido por la -Comisión Interinstitucional contra los Delitos en Materia de Trata de Personas- mismo que respalda la Secretaría de Gobierno. Es decir, existe la herramienta, el lugar, el que lo dicta y quien lo sustenta.

Dicho protocolo cumple con los pilares que establecen las autoridades para, además de contar con validez, respeta la jerarquización de prioridades: privacidad, confidencialidad, revictimización, corresponsabilidad institucional, interés superior de niñas, niños y adolescentes, atención integral e individualizada.

Paralelamente se capacitó a las autoridades de orden público para la atención adecuada de las denuncias de esta índole, que si bien existen, poco se ven o lo que es peor: no se reconocen si no se conocen.

En torno a todo esto resta reconocer que se busca mejorar las condiciones no sólo de la ciudadanía, sino del visitante nacional y extranjero. Perfilando a Quintana Roo como un espacio, merecidamente, seguro.