El Ejército mexicano desvió 240.5 millones de pesos (unos 14.8 millones de dólares) a una empresa fantasma que actuaba en conspiración con otras compañías para encarecer los bienes.

Entre 2013 y 2016, la Secretaría de la Defensa Nacional contrató a la empresa DRM Aceros Internacional por supuestos insumos para la producción de armamento, municiones, explosivos y equipos militares.

Sin embargo, existe un registro de que nunca se realizó una convocatoria para concurso de licitación y que las mismas se realizaron de manera directa, a pesar de que la sociedad mencionada no tiene experiencia en suministro del servicio contratado.

De acuerdo con autoridades tributarias, en octubre de 2018 se determinó que esta era una empresa fantasma que simulaba sus operaciones, ya que no contaba con empleados ni infraestructura para comercializar los vienes.

Cabe mencionar que el acero que compró la Sedena fue adquirido a un elevado sobreprecio, incluso del 143.9%. Una entrega de insumos que costaba poco más de 8 millones fue adquirida en 26 millones de pesos.

La sociedad DRM fue constituida el 19 de septiembre de 2013 ante un notario de Tlalneplantla, en el Estado de México, y dos meses después firmó su primer contrato.

La Defensa Nacional es la única dependencia federal que firmó contratos con esta compañía desde que se constituyó, ya que no se tiene registros de compras por parte de alguna otra dependencia federal de Gobierno.