El verano se acerca y con esto la reapertura de playas y piscinas en diferentes partes del país, pero a pesar de la alegría que a muchos causa el regreso a la normalidad, aún existe una interrogante que tiene a más de uno pensando.

Las personas se están preguntando si el virus que produce la enfermedad del COVID-19 es capaz de transmitirse a través del agua, la arena o el pasto.

Ante esto y la falta de estudios que confirmen o desmientan la supervivencia del virus en espacios acuáticos, la OMS ha hecho recomendaciones basándose en las evidencias científicas recogidas para otros coronavirus que sí pueden sobrevivir en el agua, aunque también se reconoce que el cloro lo puede inactivar.

Piscinas

El cloro que se utiliza para desinfectar las piscinas mata al virus y su uso es obligatorio en muchos países.

Las piscinas por norma deberían tener alrededor de 0.5 miligramos por litro, pero regularmente tiene entre 1 y 2 miligramos y, dicho por las autoridades, sigue siendo seguro.

Playas

La sal del agua de mar, al igual que el cloro en las piscinas mata al virus. El agua del mar contiene una densidad de iones que mata a muchos tipos de virus, a este fenómeno se le conoce como ósmosis.

Además, existe el “efecto dilución” que ocurre cuando el virus se esparce en el agua y esto disminuye su poder de infección.

Arena

Las probabilidades de que el virus sobreviva en la arena son pocas tomando en cuenta el sol, la salinidad y su superficie.

Las grandes cantidades de sal, la luz ultravioleta del sol y su superficie rugosa, hacen que las posibilidades de contagio sean mínimas.

Con esto se reconoce que los espacios de agua salada o clorada son los más seguros para ir a disfrutar este verano, en cambio se ha demostrado que otros coronavirus parecidos al SARS-CoV-2 pueden seguir manteniendo su poder en ambientes de agua dulce como ríos y lagos.

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