Los gobiernos del mundo siguen trabajando para poder frenar la propagación del coronavirus y evitar la cantidad pérdidas humanas y en este esfuerzo se han prohibido un sinfín de actividades y cerrado todo tipo de lugares, incluido parques y áreas protegidas.

Selva Atlántica de Brasil

El gobierno ordenó cerrar los parques nacionales y las áreas protegidas, lo que impidió al biólogo Carlos Ruiz seguir con sus esfuerzos de conservación de los tití león dorado, en lo que ha estado trabajando por más de 20 años y es el presidente de la asociación sin fines de lucro Golden Lion Tamarin Association.

Estos monos de crin largos nativos de la Selva Atlántica de Brasil se encuentran en peligro de extinción y, aunque su población había crecido considerablemente, en 2018 un brote de fiebre amarilla acabó con una tercera parte de estos animales.

Al inició de la pandemia, él y su equipo fueron puestos en cuarentena y esta primavera comenzarían a vacunar a muchos de los monos salvajes restantes, sin embargo, el gobierno prohibió el acceso a las reservas a los investigadores, imposibilitándolos para seguir con programa de conservación.

Ellos se encuentran preocupados; están respetando las restricciones del gobierno, pero saben que hay personas que están explotando ilegalmente la selva y han estado destruyendo las cámaras de investigación activadas.

Guatemala

Las comunidades indígenas que se encargan de monitorear las selvas tropicales están luchando incansablemente ante una de las peores temporadas de incendios en los últimos 20 años.

Los recursos destinados a la protección de los recursos fueron destinados a la pandemia y han quedado desprotegidos.

“El 99 por ciento de estos incendios son iniciados por personas, y en su mayoría se hace deliberadamente para abrir espacios para la ganadería ilegal”, dijo Erick Cuellar, subdirector de una alianza de organizaciones comunitarias dentro de la Reserva de la Biosfera Maya de Guatemala llamada Asociación de Comunidades Forestales de Petén.

Indígenas están siendo bomberos voluntarios, aunado a la escasez de recursos que han estado experimentando por el cierre de fronteras y no han podido percibir ingresos de las exportaciones forestales cosechadas de manera sostenible.

Nepal

La tala ilegal se ha duplicado desde los cierres fronterizos, incluso cinco parques con tigres de Bengala en Peligro de extinción han resultado afectados.

La mayoría de los países africanos viven del turismo de la vida silvestre, dichos ingresos son necesarios para mantener y conservar el lugar donde viven elefantes, leones, rinocerontes y jirafas.

A pesar de esto, parecer ser que no todo está perdido. Operadores de You African Safari han informado que muchas de sus reservas han sido pospuestas.

En todo el mundo, los recursos del gobierno desviados a los esfuerzos de pandemia han abierto las puertas a la tala ilegal y la caza furtiva; son innumerables los recursos naturales que se están perdiendo por la decisión de proteger la vida de las personas.

Miles de especies están siendo sacadas de su hábitat por personas mal intencionadas que sólo buscan destruir su hábitat o vivir a costa de ellos, miles de colonias de animales en peligro de extinción sufrirán daños severos y el trabajo de muchos investigadores y científicos se verá opacado.

¿Hasta cuándo el ser humano entenderá que la naturaleza merece ser respetada?