En un intento por mitigar el coronavirus en el mundo y sin recursos ni empleo para mantener a los miembros de la familia, habitantes de la India están recurriendo a la fauna salvaje para ganar dinero y alimentar a sus familias.

Una cámara oculta con sensor y análisis forense del cádaver de una tigresa, reveló las causas: el cable de una trampa furtiva le había perforado la garganta, dejando una herida abierta que fue acabando con ella cada día.

Las autoridades en India temen que el repunte de la caza furtiva no solo acabe con más tigres y leopardos amenazados, sino también con las que esos carnívoros dependen para sobrevivir.

Desde que el país anunció la cuarentena, al menos cuatro tigres y seis leopardos han muerto a causa de la caza ilegal en la zona, pero no han sido los únicos: gacelas en zonas de pasto, ardillas gigantes en bosques, jabalíes y aves como pavos reales y calamones han muerto en manos del hombre.