La pandemia de coronavirus nos ha tenido encerrados en casa por meses y aunque esto pueda parecer algo bueno, lo cierto es que el confinamiento por el que estamos pasando aumentará los problemas de salud mental que muchas personas padecen.

Por lo menos, uno de cada cinco adultos antes de iniciar la pandemia consideraba tener una buena salud mental, ahora dice que es mala o muy mala, principalmente las personas que viven en casas de interés social.

Secuelas neurológicas

Los problemas de salud mental originados por la pandemia serán el siguiente reto a superar. El daño cerebral que el COVID-19 pudo ocasionar en las personas o los trastornos que puedan llegarse a presentar por el confinamiento tan prolongado es la cuarta ola de la pandemia, afirmó María Elena Medina-Mora, miembro del Colegio Nacional, en su participación en el seminario El derecho y la salud mental.

De igual forma, la organización de la salud mental Mind asegura que el 65% de las personas mayores de 25 años y el 75% de los jóvenes de entre 13 a 24 años que ya padecían alguna enfermedad de salud mental han estado experimentando un agravamiento durante la pandemia.

Otras secuelas del COVID que repercuten en la salud mental 

Las secuelas en la salud física que las personas recuperadas de la infección presentan también son un desencadenante de problemas mentales.

Entre estos problemas, cuyo alcance de gravedad aún se desconoce, se encuentran los daños severos al sistema pulmonar, cardiovascular, afectaciones a los riñones, hígado e intestino, daños neurológicos y al sistema nervioso central, entre muchas otros.

Ayuda

El investigador del Instituto Nacional de Psiquiatría “Dr. Ramón de la Fuente”, Nicolás Iván Martínez López, asegura que la solicitud de consultas psiquiátricas han ido en aumento.

Ansiedad, insomnio, confusión, irritabilidad, depresión y episodios maniacos, son los principales padecimientos que están contribuyendo en el incremento en la tasa de suicidios, en lo que va de la crisis sanitaria.

Otro problema que agrava la situación, es la carencia de servicios públicos de salud mental que tengan la capacidad de atender a las personas afectadas.

Una posible solución

De acuerdo con Mind, las instituciones necesitan contar con fondos suficientes, esto es algo a lo que las personas debieron tener acceso antes de la pandemia; se necesita una ley que beneficie a las personas que padecen algún daño de salud mental y garantice los servicios de salud públicos.

Es necesario invertir en centros de salud comunitarios, proteger a las personas más vulnerables, en especial a los de bajos recursos y gestionar una red de seguridad financiera adecuada y flexible para las personas que no puedan desempañarse debido a su salud mental. Además, es necesario trabajar con los niños y jóvenes.

La salud mental es una realidad que, después la pandemia seguirá manteniendo al país en focos rojos.

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