La organización ambientalista Greenpeace obtuvo una suspensión definitiva contra la política de confiabilidad del sistema eléctrico nacional publicada en el mes de mayo por la Secretaría de Energía (Sener) y contra el acuerdo publicado en abril por el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace).

Además de obtener la suspensión definitiva, Greenpeace usó las instalaciones de la Central Termoeléctrica de Tula de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para mostrar cómo la contaminación producida  al generar electricidad a base de combustóleo contamina el aire, daña la salud y acelera el cambio climático.

Apuntaron que de acuerdo con el punto seis del “Decálogo para salir del coronavirus y enfrentar la nueva realidad” presentado hace unos días por el presidente Andrés Manuel López Obrador, estos daños impiden gozar del cielo, el sol y el aire puro.

La organización explicó mediante un comunicado que para señalar esta contradicción y pedir una transición energética hacia fuentes renovables que respeten los derechos humanos, organizaciones y manifestantes proyectaron una serie de mensajes sobre las columnas de humo y vapores de las torres de la refinería y la termoeléctrica de Tula.

Entre los mensajes que mostraron estaba: “¿Gozar del cielo y aire puro?”, “Aquí inicia el cambio climático”, “Aquí se produce energía sucia” y “Sener: el combustóleo mata”.