La situación de violencia, pobreza y rezago, que viven miles de niñas y adolescentes en México preocupa a organismos internacionales que han visto en la educación una vía para disminuir la desigualdad de género.

Organismos internacionales, como la ONU y UNICEF México, han hecho llamados para defender a las menores y garantizar su educación.

Ya que, a través de la escuela no sólo pueden conocer sus derechos, tienen la posibilidad de adquirir las herramientas para construir un futuro mejor y más equitativo.

Según el Coneval, el 53.9% de las niñas y mujeres menores a los 17 años viven en situación de pobreza, por lo que se ven forzadas a realizar algún tipo de trabajo.

El 29.7% de ellas se emplean en el sector doméstico, dedicando más de 28 horas a la semana, lo que excede lo permitido.

La Ley Federal del Trabajo prohíbe la contratación de niños menores de 14 años, pero contempla la posibilidad de un permiso entre los 14 y 16 años.

Sin embargo, no pueden realizar trabajo industrial nocturno, laborar horas extras, ejercer actividades peligrosas y sobre todo, deberán asistir a la escuela.

Pero, la misma estadística revela que ocurre lo contrario, ya que el 44.1% de niñas y adolescentes que trabajan, solo tienen la primaria concluida.

Te puede interesar: La educación pospandémica: tras el shock, quedémonos con lo bueno

La educación y la violencia sexual

“México ocupa el primer lugar a nivel mundial en embarazos en adolescentes entre las naciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, con una tasa de fecundidad de 77 nacimientos por cada mil adolescentes de 15 a 19 años de edad.” Indican estudios de la UNAM.

Por su parte, el el Consejo Nacional de Población (Conapo), advirtió que todos los días nacen más de mil bebés de niñas y adolescentes.

Tan sólo en 2020 se atendieron ocho mil 876 partos de niñas entre los 12 y 14 años, debido a la edad de las víctimas la mayoría de estos casos son considerados producto de abuso sexual de familiares y conocidos.

El 98% de estos nacimientos fueron de infantes originarias de los estados de Chiapas, Tabasco, Coahuila y Guerrero.

Por lo que se exige que las niñas y adolescentes tengan acceso a una educación integral de la sexualidad, a decidir sobre su cuerpo y a una vida libre de violencia.

La misma ONU enfatiza que las grandes desigualdades de género se generan en el acceso, el logro del aprendizaje y la continuación de la educación.

Siendo las niñas, las más desfavorecidas en la gran mayoría de las regiones del mundo, sobre todo en zonas rurales.

Sigue leyendo: ¡La educación a distancia agota a los estudiantes!

Recibe un resumen de noticias en tu teléfono; únete a nuestra comunidad en:
WhatsApp https://bit.ly/2LJhoYq
Telegram https://bit.ly/3fe39c4