Últimamente o desde el inicio de la pandemia por coronavirus, las personas se están inclinando por leer todo tipo de información fatalista o mala que se puede encontrar en redes sociales. Esto sin importar el bien o mal que puede ejercer sobre ellos.

El exceso de información que ronda en redes causa en las personas una adicción en su consumo, y no sólo sobre la crisis sanitaria que está conmocionando al mundo entero, sino respecto a los feminicidios o las noticias de desapariciones de mujeres o los asesinatos por parte del crimen organizado, un problema que se ha hecho recurrente en México. Todo esto resulta para la población algo difícil que pueda dejar pasar, no obstante, este tipo de contenidos afectan nuestra salud mental.

¿Qué es el doomscrolling?

El doomscrolling es un término utilizado para referirse a la necesidad que muchas personas experimentan por encontrar malas noticias, a pesar de que éstas puedan ser tristes, desalentadoras o deprimentes. Y ahora con la pandemia, es algo que ha crecido en gran escala, el consumo de noticias sobre el COVID-19 se ha vuelto para muchos algo imposible de detener.

Ahora bien, en tiempos como los que estamos viviendo es importante mantenernos siempre informados, pero esto deja de ser información que nos ayude a estar alerta y comprender mejor la situación cuando se convierte en algo obsesivo.

Ahora por el cambio en la forma de presentar las noticias, por el que los medios se han inclinado, suelen ser más visuales o impresionantes; muchas veces causan estrés, dificultades para conciliar el sueño, cambios de humor, comportamientos agresivos, depresión y hasta estrés post-traumático.

La exprofesora de administración en la Universidad Estatal de California y autora del libro “Hábitos para un cerebro feliz”, Loretta Breauning, asegura que nuestro cerebro naturalmente es atraído por las malas noticias; les da prioridad y es una forma de detectar amenazas.

Lo bueno y lo malo de las redes sociales

Practicante desde el surgimiento de las redes se han creado especulaciones sobre los efectos que pueden llegar a ocasionar en los usuarios, y si bien se ha demostrado que usándolas de forma correcta nos pueden ayudar mucho, también está la otra cara de la moneda: depresión y ansiedad. Está demostrado que el mal uso de estas herramientas pueden ocasionar problemas en nuestra salud mental.

El científico investigador del Centro de Salud y Felicidad Lee Kum Sheung de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, Mesfin Bekalu, asegura que “como humanos tenemos una tendencia “natural” a prestar más atención a noticias negativas”.

¿Cómo dejar de hacer doomscrolling?

La realidad es que no existe una forma para dejar de realizarlo, pero sí se puede trabajar en un par de cosas para aminorar el tiempo que pasamos leyendo y buscando malas noticias.

Trata de iniciar y mantener una conversación con las personas, en lugar de sólo consumir el contenido; ayudará a reducir el estrés, ya que te puede ayudar a sentirte acompañado.

Establece límites en el tiempo que pasaras consumiendo contenido informativo. Trata de usar más de dos o tres aplicaciones que no tengan nada que ver con noticias trágicas, desalentadoras o malas.

Mantenernos informados es algo que por naturaleza todas las personas hacemos, sin embargo, esto se convierte en un problema cuando nos llenamos con contenido que perjudica nuestra salud mental. Es importante aprender a curar el material que queremos consumir, pero sobre todo que nuestra salud y no nos agobie de más.

 

Te podría interesar: ¿DEJAMOS DE SER SENSIBLES ANTE LAS TRAGEDIAS?