Kantunilkin -Ya no queda nada de la otrora campamento chiclero que era esta ciudad, ya que las personas que se dedicaban a esta actividad han envejecido, además de que el árbol del chico zapote, de donde se extrae la resina, ya no existe a consecuencia de la tala ilegal.

El árbol del chicozapote es muy apreciado por ser madera dura, sirviendo para elaborar muebles con precios muy elevados, lo cual propició que desapareciera la actividad chiclera en el Municipio de Lázaro Cárdenas.

El único chiclero que existe en esta demarcación es el señor Ceferino Cocom Ucan de 66 años y, por su edad, no puede dedicarse a esta actividad como antes lo hacía además de que corre el riesgo de ser atacado por una serpiente o caer del árbol porque se tiene que subir hasta 10 metros o más, dependiendo de la altura.

“Años atrás habían campamentos chicleros donde pasábamos varios días y veníamos con muchos kilos de chicle, y eran varias las personas que nos dedicamos a esta actividad, pero ahora la mayoría ya estamos viejos y cansados y se nos dificulta trabajarlo”, lamentó el productor porque poco a poco va desapareciendo este trabajo.

Para extraer la resina del árbol, los chicleros utilizan las puyas o picos en sus botas de hule para apoyarse en el tronco y escalarlo “no está de más ayudarse con una soga” y ya en lo alto empieza a “machetear” sobre la corteza, formando unas venas en forma de “V”, por los cuales comienza a deslizarse la resina del árbol.

Lamentó que la actividad chiclera ya no exista porque no hay árboles grandes para enseñar a nuevas generaciones: “era más fácil cortar un árbol para aprovechar la madera que conservarlo para extraer la resina para elaborar el chicle natural que muy pocos conocieron”.