Conforme México ha recorrido los terrenos del narcotráfico y del social media, los efectos que en conjunto han alcanzado son dignos de estudios antropológicos.

Los antecedentes del narcotráfico en México pueden ser varios, dependerán del enfoque de quién lo diga, pero en su raíz existe el deseo de una revolución, de superar el estándar de vida y de alguna forma hacer frente al sistema gubernamental y económico que por décadas han dejado innumerables grupos marginados.

Dicho esto, podríamos equiparar la Revolución Mexicana con el movimiento actual (sólo en instintos primarios antropológicos, no en tráfico de materia).

Esta insistente necesidad de sujetar armas, presumir cartuchos cruzados en el pecho, y sobre todo el acto de mimetizar el estilo de vida que se plantea en el periodo; recordemos: sombreros copados, bigotes solitarios, botas a rodilla y, como si fuera obligación, arma de fuego en mano.

Tal es el caso para hombres, como para mujeres, es decir que la adhesión de los movimientos permea los géneros.

Sin embargo, y a lo que nos atañe, es el factor reiterativo -además de los elementos bélicos ya mencionados- el cual es la pose, la pretensión y sobre todo el retrato, la fotografía, el poder de la perpetuación de lo que se vive en el momento y el acto de firmar para las futuras generaciones que formamos parte de ello.

Hoy en día, las cosas no son tan diferentes, que aunque la principal motivación, es decir la droga, ha sido aparentemente distinta a lo que motivaba con anterioridad, las demás características solapan la herencia de un pueblo.

Hemos pasado de los corridos a los narcocorridos, de los rifles pesados a los “cuernos de chivo”, de los atracos al tren a la piratería en carreteras mexicanas… del retrato estenopeico a la cámara digital; de las fotos impresas, al Instagram.

Para concluir, podríamos decir que el pueblo está orgulloso de sus raíces, o bien que los discursos sólo se repiten, que poco hemos aprendido de la historia y que condenamos nuestros actos a los siguientes ocupantes del planeta Tierra a través de ideales tan efímeros como nuestro paso por la vida.

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