El día jueves 17 de octubre, el sonido de disparos, bloqueos, persecuciones y enfrentamientos en al menos 11 puntos de la capital de Sinaloa causaron horas de caos y pánico. 

Conductores en las calles, peatones, etc. se vieron obligados a buscar refugio detrás de sus autos, en comercios y casas particulares ante las ráfagas de los armamentos que no cesaban. Líneas de autobuses suspendieron sus recorridos, así como las clases en todos los niveles.

Una jornada de violencia que no se vivía desde hace más de 11 años, cuando en mayo de 2008, fue asesinado Edgar Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, junto a un sobrino del capo, desatando la violencia en Culiacán.

Ahora, Ovidio Guzmán López de 28 años de edad, otro descendiente de la dinastía de “El Chapo” fue el detonante del operativo llevado a cabo por el Ejército y fuerzas federales en el condominio Urbano de Tres Ríos, mismo donde fue detenido. 

A su vez, hombres encapuchados, con chalecos antibalas y armados -unos sobre unidades vehiculares de doble tracción- aumentaban los disturbios con la presunta intención de rescatar al “Chapito”.

Dispararon contra la policía estatal y militar que se les atravesara, y mientras tanto, un grupo de reos emprendió una fuga masiva del centro penitenciario.

Como acción ante el clima de inseguridad, el gobernador Quirino Ordaz pidió primero a la población mantenerse a salvo y atentos a las cuentas oficiales del gobierno de la entidad; y como segunda decisión, optó por abandonar el operativo en curso y por ende, liberar a Guzmán López bajo el argumento de que “retirándose de la casa de Guzmán, evitaría más violencia en la zona, se preservaría la vida del personal policiaco y se recuperaría la calma de la ciudadanía”.

Y ¿qué dice el Presidente? AMLO afirmó esta mañana que respalda en su totalidad la decisión tomada por el gabinete de seguridad de Sinaloa ya que No puede valer más la captura de un delincuente que la vida de las personas”. 

¿Qué opinas tú de la decisión que se tomó?