La explotación laboral en México sigue siendo un tema polémico, pues los empresarios o individuos aprovechan las circunstancias -como la pandemia- para abusar de los trabajadores.

A pesar de que sabemos que los derechos laborales de miles de mexicanos son pisoteados, la precariedad laboral está normalizada en la sociedad.

La agricultura, construcción, manufacturas y ocio son los sectores más afectados por las prácticas relacionadas con la violación de derechos laborales. Sin olvidarnos de la discriminación de las mujeres, menores de edad o pueblos indígenas a través del trabajo forzado o en semiesclavitud.

Sin embargo, en estos tiempos, se han integrado a la lista de explotación laboral otros sectores como los prestadores de salud, maestros, trabajadores de farmacias y supermercados, a los domiciliarios y los campesinos.

Una forma de ocultar la explotación es aplicando los eufemismos -palabra o expresión más suave o decorosa con que se sustituye otra considerada tabú- con calificativos como “héroes”.

De acuerdo con cifras de la Organización Internacional del Trabajo, son más de 21 millones de personas que son víctimas del trabajo forzado por empresas o individuos.

La destrucción de empleo de miles de personas

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) el trabajo informal -trabajadores que no gozan de contrato ni prestaciones laborales- alcanzó a 22.6 millones de personas.

Lamentablemente los mexicanos no tenemos la cultura de informarnos sobre derechos laborales, pues en muchas ocasiones, las deudas que mantenemos nos obligan a quedarnos en el puesto y soportar los abusos de directivos o incluso de los propios compañeros.

México, el país de los empleos informales

 

Como trabajadores, es importante saber que contamos con derechos laborales que nos respaldan ante cualquier abuso por parte del empleador, aquí te decimos algunos:

  • Vacaciones: cada trabajador tiene derecho a seis días de vacaciones por el primer año de servicio.
  • Contrato individual de trabajo
  • No discriminación
  • Protección de datos personales
  • Pago de utilidades
  • Terminación de la relación de trabajo
  • Maternidad: durante este periodo, el salario, beneficios y derechos de las mujeres no deben verse afectados

Para el empleador, es mejor -y más fácil- que los trabajadores no tengan derechos laborales, porque no tienen que pagar ciertas prestaciones como Seguro Social e Infonavit.

Pero el problema viene después, cuando se presenta alguna enfermedad, no hay ley ni garantías que respalden al trabajador.

Lo de peor de todo: el trabajador debe correr con todos los gastos.

Lo interesante aquí es que estas nuevas formas de explotación hacia el trabajador el día de hoy han traspasado las barreras de las clases sociales. Esto quiere decir que no distinguen de escolaridad o experiencia, por lo que desde el obrero hasta el profesionista se encuentran inmersos en este fenómeno socio-económico.

Ejemplos claros de esta “nueva esclavitud” abundan por doquier; desde los franeleros, los despachadores de gasolina, los vendedores de productos en las carreteras, los repartidores de propaganda, los boleros, los lavadores de coches, los “cerillos” de las tiendas departamentales, los intendentes, los taxistas irregulares y los meseros, hasta los gerentes de servicios bancarios, los maestros de escuelas particulares o los cuentapropistas, son sólo algunos ejemplos de trabajadores mal remunerados o no remunerados.

Los mexicanos hemos romantizado la esclavitud, la llamamos “sacrificios” con frases como “Cuando hay hijos y una familia por mantener, el dolor no importa”. Pero la realidad debería ser otra, ninguna persona debería de trabajar en condiciones que atenten contra su vida.

Otra de las frases comunes en México al conseguir un trabajo es el famoso “es lo que hay”, pues esta frase se ha utilizado cuando después de valorar varias ofertas de trabajo, optamos por “el mejor”, sin embargo el sueldo es el mínimo y no existen prestaciones laborales de por medio.

¿De verdad crees que las empresas no tienen el suficiente capital para proveer de salarios a sus trabajadores?

En conclusión, la sociedad ha propiciado de manera implícita y explícita este tipo de acciones. Para muchos trabajadores, lo más importante es generar, a pesar de que se tengan que trabajar jornadas de trabajo exhaustivas por salarios medianamente decentes o miserables.

¿Alguna vez has romantizado la precariedad laboral? Es válido reconocer el esfuerzo que los mexicanos hacen todos los días, pero no dejemos de visibilizar que no son las condiciones adecuadas.

 

¡Son derechos, no privilegios!