¿Últimamente has notado que la ropa no te queda igual? Probablemente estés sufriendo lo mismo que muchos. Hace un par de días me vestía para ir al super y noté cómo un pantalón que no utilizaba desde el inició del confinamiento me queda un poquito (mucho) ajustado, literal, andaba cuidando no dar el botonazo.

Después de regresar de hacer las compras decidí observame detenidamente y me cayó el veinte de que durante el tiempo que he estado encerrada en casa (porque sigo haciendo home office) he subido de peso y no lo había notado. Comencé a acomplejarme y a llorar porque nunca en mi vida había llegado a subir tanto de peso.

Pero luego de que se me olvidó, me fui a la cocina y me preparé cinco quesadillas. Y mientras las comía desde la comodidad de mi cama me puse a pensar en que no sólo yo estoy pasando por esto y muy seguramente otras personas, se sienten igual o peor que yo. Así que dispuse de mi celular, entré a San Google y comencé a buscar algo de información al respecto.  *Escribiendo en Google mientras le pega una mordida a la quesadilla*

“Aumento de peso cuarentena” así fue mi búsqueda. La verdad es que después de leer un par de notas y artículos donde citaban a profesionales de la alimentación me sentí muy tranquila.

Y si tú eres de los que, como yo, le preocupa estar subiendo de peso durante la cuarentena, deja te comparto un poco de los que me ayudó a lidiar con mis llantitas.

Bueno. En primera debe quedarte claro que esto es un efecto colateral del coronavirus porque nos hemos vuelto sedentarios. Además, con sólo estirar la mano tenemos el refrigerador y la comida de la alacena.

Alégrate por estar vivo, estar en casa te permitió no correr el riesgo de infectarte. Tienes la fortuna de no tener que salir para trabajar y no enfrentas grandes retos en comparación a otras personas.

No dejes que tu peso se convierta en algo que te molesta o algo en lo que te pones a pensar 24/7. Deja de ver esos videos de YouTube, en las que te dan tips para bajar de peso saludablemente y no hacen más que acongojarnos y dejarnos con la autoestima hasta el suelo.

No son expertos y en segunda te recomiendan cosas que ni en nuestra vida podemos pagar, artículos que promocionan y que son carísimos o alimentos orgánicos que igual son difíciles de conseguir. Yo lo hice y la verdad, no te lo aconsejo.

Comienza por quererte y aceptarte, olvídate de las lonjitas y del gordito que el resorte del calzón o del short te saca, créeme que eso ayudará un montón. Tener unos kilitos de más no es un motivo para sentirse avergonzado (esto no significa que ser gordo sea lo mejor, pero sí debemos tener en cuenta que hay personas que por naturaleza o por problemas de salud tienden a ganar mayor masa corporal).

Olvídate de los regímenes de ejercicio que lo único que hacen es mentalizarte en tener un “cuerpo ideal”, cuando en realidad nadie lo tiene. Además, te presionan y al no ver resultados te llenas de impotencia.

Algo que me ayudó mucho, es saber que la mitad de las personas en nuestro país están comiendo más o mucho más que antes, y que el 47% de ellas ha aumentado de peso, según datos de una encuesta realizada por la UVM.

Probablemente la falta de espacio, de tiempo y porque simplemente no nos gusta hacer ejercicio sea lo que está contribuyendo a ese incremento, no obstante, debemos buscar otras formas de ya no ejercitarnos como tal, sino movernos.

En mi caso, el subir de peso fue porque no estoy moviéndome como antes lo hacía; dejé de caminar al trabajo, de ir al mercado, de ir al parque o salir a simplemente dar una vuelta por la manzana.

Lo más seguro es que cuando todo vuelva a la normalidad y estemos más ocupados podamos bajar algunos kilos sin necesidad de meternos en una rutina rigurosa de ejercicio, pero mientras eso pasa, te invito a que tratemos de mantenernos en movimiento.

El baile es una de las formas más fáciles de mover nuestro cuerpo, además de que nos divierte. Antes de bañarte o incluso a la hora que comenzarás con el aseo (no importa si tardas más que lo de costumbre) pon tus canciones favoritas, las que más feliz te ponen y comienza a bailar. Verás que tu ánimo y tu actitud cambiarán mucho, y te sentirás más activo.

Daddy Cool, Rasputin, Hands Up, Born to be alive son algunas canciones que forman parte del playlist que me ponen a brincar como chapulín.

¡Inténtalo y dinos qué tal te va!