Problemas de lenguaje y de conducta, así como una gran carga de estrés, son las principales afectaciones que ha dejado el confinamiento en la salud mental las y los menores de edad.

La comunidad pediátrica ha alertado sobre un posible retraso en el desarrollo emocional y neurológico de niñas, niños y adolescentes.

El infectológo Rodolfo Norberto Rodríguez Juárez, explicó que la falta de interacción en la escuela ha tenido un impacto en la comunicación y las acciones de la población infantil.

Incluso, el Instituto Nacional de Psiquiatría Dr. Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM) catalogó al confinamiento como una situación de estrés alto.

Por lo que, debido a la crisis, el cerebro puede permanecer en un estado de alerta, similar a la respuesta que se obtendría si estuviera en riesgo constante.

Te puede interesar: La pandemia orilla al suicidio a menores de edad

Esto dificulta el proceso de socialización, de aprender a compartir y el desarrollo de habilidades de lenguaje, motrices y recreativas.

Bajo estrés el cerebro no se enfoca en aprender y se corre el riesgo de inhibir capacidades y habilidades importantes para su desarrollo.

Consecuencias a corto y largo plazo

Una encuesta realizada por la Unicef reveló que más de una cuarta parte de los menores sufrieron casos de ansiedad, y un 15% depresión.

Según grupos de especialistas, las consecuencias del confinamiento y de la ausencia de las aulas se pueden observar a muy corto plazo.

En menores de seis años, se pueden manifestar regresiones, como no querer dormir en su propia habitación y cama o tener “accidentes” a la hora de ir al baño.

Así que se consideran comunes los cambios de conducta: más berrinches, menor tolerancia a la frustración y estrés.

En el caso de los menores de siete a 11 años, se presentan signos de ansiedad,

  • irritabilidad,
  • falta de atención,
  • hiperactividad y
  • pesadillas.

Mientras que en adolescentes se pueden presentar cambios súbitos de humor y alteraciones en su apetito y horarios de sueño.

¿Y el regreso a clases?

Rodríguez Juárez señaló que este tipo de situaciones van a marcar el crecimiento de los menores, por lo que es necesario que las actividades escolares se reanuden.

Sin embargo, indicó que esto tiene que hacerse siguiendo un estricto control de las normas de sanidad para evitar contagios.

“Están perdiendo la oportunidad de interactuar. Lo que nos toca a los papás es enseñarle a los niños -que generalmente son hasta más disciplinados que los adultos- cómo tienen que protegerse para evitar contagiarse de COVID-19”, dijo.

Al respecto de un aumento de casos entre los menores, que no están vacunados, recalcó que se espera que este escenario ocurra, pero en menor escala que al principio de la pandemia.

Asimismo, los protocolos podrían prevenir contagios de otro tipo de enfermedades respiratorias, las cuales ya eran frecuentes.

Sigue leyendo: Pandemia deja a los jóvenes sin empleo