El arribo de sargazo a las costas no solo ha afectado al turismo y a la economía de la zona, sus consecuencias han llegado a los cenotes. Muchos turistas optan por visitar los cenotes del estado como segunda opción, lo que ha provocado que estos se sobremasifiquen. Es decir, el aumento de personas que visitan diariamente los cenotes y que entran con cremas, bloqueadores y otros productos químicos en el cuerpo ha generado altas concentraciones de elementos químicos en estos cuerpos de agua.

Sin embargo, el principal problema es que debido a la inadecuada disposición final del sargazo, los químicos que desprende llegan a los cenotes y los contaminan.

De acuerdo con Alejandro López Tamayo, coordinador de investigación científica y conservación en Centinelas del Agua, se han identificado tiraderos clandestinos de sargazo, algunos desde hace 10 meses, y se han estudiado los efectos que produce. El investigador señaló que estos sitios no cuentan con una geomembrana que evite que los químicos penetren en el subsuelo.

La descomposición de sargazo tiene “trazas de arsénico y genera ácido sulfhídrico”, lo cual causa que la roca se diluya más rápido.

El problema solamente se está llevando de un lugar a otro, Alejandro López Tamayo señala que es necesario que los sitios de disposición final del sargazo cuenten con una geomembrana que capture los lixiviados.

Además, es importante considerar que los cenotes no se regeneran de la misma manera que otros cuerpos de agua, pues de acuerdo con el investigador, una vez que un cuerpo de agua subterráneo está contaminado es casi imposible reparar el daño.