Hoy, más que nunca, las voces tienen peso. La denuncia ciudadana y la inconformidad del pueblo, se miden en comentarios, en la reacción de Facebook –me enoja-, en lo que se conspira en las mesas al comer, en las pláticas dentro de la universidad, en las acostumbradas pláticas políticas en las cantinas y bares.

El cierre del paso a Acumala, es ya un descontento en el imaginario social. Y esta es la historia.