Al menos cuarenta gacelas dorcas han sido asesinadas por cazadores furtivos en la reserva natural de Termit y Tin Tuma, en Níger.

Esta especie que se encuentra en peligro de extinción es perseguida por su carne o para ser vendidas como mascotas para los jardines de las grandes mansiones. Se estima que una gacela puede valer más de 900 euros.

Ante estos hechos, cuatro cazadores furtivos fueron detenidos y encarcelados luego de que de los guardias forestales fueran alertados por miembros de una comunidad local que trabajan en el lugar.

Como parte de la detención, se incautaron 29 cabezas de gacela, varios cadáveres, carne ahumada (forma en la que es exportada), piezas de cuero y cuatro motocicletas.

Los cazadores podrían alcanzar penas de entre dos meses y dos años de cárcel, y una multa de 1,500 euros.

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