La decisión del gobierno federal de recortar al 75% al “gasto corriente” está dejando desprotegidas a las mujeres y a las trabajadores de las Casas de la Mujer Indígena o Afromexicana en medio de la pandemia de COVID-19.

Después de solicitar en varias ocasiones apoyo a la Secretaría de Gobernación (Segob) así como al Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPU) para continuar con la entrega del financiamiento del Presupuesto de Egresos de la Federación 2020, la coordinadora de la Red Nacional CAMI, Nelsy Marisela Ku, no ha tenido respuesta.

Aunque también la titular de la Segob, Olga Sánchez Cordero, ha externado su preocupación por la decisión del presidente, hasta la fecha no existe una solución.

La Casa de la Mujer Indígena o Afromexicana (CAMI) es un espacio donde mujeres indígenas o afromexicanas brindan atención con pertinencia cultural, perspectiva de género y derechos humanos en las vertientes de derechos de la mujeres, prevención de violencia contra las mujeres, derechos sexuales y reproductivos.

“La situación que vivimos las mujeres indígenas en las comunidades son diferentes. Las CAMIS son el primer espacio a donde acuden las mujeres en una situación de violencia. Estamos en insistencia que se vea el trabajo de la Red CAMI, pero no solamente que las autoridades nos digan que están preocupadas, sino que deben demostrarlo con acciones”.

Las promotoras que laboral en las CAMIS son intérpretes de mujeres indígenas a quienes brinda apoyo de manera profesional en juzgados y que también realizan diagnósticos locales en temas de violencia contra las mujeres indígenas y afromexicanas, así como la promoción de la salud, sexual y reproductiva para la comunidad.

“Nosotras siempre hemos dicho que contamos con promotoras capacitadas que realizan un trabajo profesional. Por eso consideramos que la cancelación de los recursos ha sido una desvaloración del trabajo de nuestras compañeras en sus comunidades y genera impotencia y cuestionamientos referentes sobre cómo nos miran a las mujeres indígenas dentro del Estado”.

Marisela Ku también explicó que en la mayoría de las casas se trabaja con base en guardias, pero para las mujeres que necesitan atención personalizada se ha optado por atender los casos a través de llamadas telefónicas para mantener la protección de personal y las usuarias.

Pese a la falta de recursos y a la pandemia que está en curso, las CAMIS siguen atendiendo a las mujeres y se han adoptado medidas de seguridad e higiene para prevenir los casos; sin embargo, en algunos casos, las promotoras no cuentan con el equipo de protección como guantes, mascarillas y cubrebocas para atender a mujeres embarazadas.