Hace un año Egipto celebró el 150 aniversario de la apertura del Canal de Suez, el cual ha vuelto a reactivarse esta semana tras varios días bloqueado por un buque que se hundió.

Si bien el tráfico de uno de los canales más importantes para la economía mundial ha resurgido, todavía hay una lista de pendientes ecológicos que las autoridades han ignorado por años.

De acuerdo con biólogos marinos uno de los legados menos conocidos de la famosa vía fluvial, es la llegada de cientos de especies invasoras, incluidas las medusas tóxicas y el agresivo pez león.

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El Canal de Suez y los problemas ambientales

El canal, que conecta el Mar Rojo con el Mar Mediterráneo, revolucionó los viajes marítimos al crear una ruta directa entre Oriente y Occidente.

Pero a lo largo de los años, las especies invasoras han llevado la vida marina nativa hacia la extinción.

Además, ha alterado el delicado ecosistema mediterráneo con consecuencias potencialmente devastadoras, dicen los científicos.

Esta afluencia ha aumentado significativamente desde que Egipto duplicó su capacidad en 2015 con la apertura del Nuevo Canal de Suez.

Lo cual generó alarma en Europa y críticas de varios países a lo largo de la cuenca mediterránea.

La crítica más fuerte es la de Israel, un país que alguna vez luchó contra Egipto en una guerra junto al canal de más de 190 kilómetros de largo.

Bella Galil, una bióloga marina israelí que ha estudiado el Mediterráneo durante más de tres décadas, dijo que gran parte del daño ecológico es irreversible.

Pero con los peces y crustáceos invasores impulsados ​​por el aumento de la temperatura del agua y extendiéndose rápidamente hacia las costas europeas, argumentó que se necesita una acción urgente para minimizar su impacto a largo plazo.

Aguas del Canal cerca de ser inhabitables

Galil dijo también que el continuo ensanchamiento y profundización del canal ha creado un “acuario en movimiento” de especies.

Las cuales, agregó, si no se controlan, podrían hacer que las aguas costeras sean inhabitables para los humanos.

Actualmente Israel está lidiando con una ola sin precedentes de medusas tóxicas que ha dañado las centrales eléctricas costeras y ha asustado a los bañistas y turistas.

Mientras que otras especies venenosas, incluido el pez león, han establecido colonias permanentes.

Lo más preocupante ha sido la llegada del lagocephalus sceleratus, un pez óseo extremadamente venenoso comúnmente conocido como pez sapo de mejillas plateadas.

Soluciones para mejorar el canal

Una opción relativamente simple para el control de daños parece estar disponible en la forma de plantas desalinizadoras financiadas por Qatar.

De las cuales los egipcios están construyendo una a lo largo del canal y que se espera que se abra a finales de este año.

Si se lleva a cabo correctamente, Galil dijo que la producción de salmuera de las plantas podría canalizarse hacia el canal.

Y recrear una “barrera de salinidad” que podría detener el flujo de especies de sur a norte.

¿Crees que las autoridades hagan caso a las recomendaciones?

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