Las mediciones de los mayas eran exactas, y al momento de construir un proyecto lo hacían de manera monumental, y para conectar sus imponentes pirámides, templos y palacios utilizaban caminos blancos.

Cada una de estas vías se conoce como sacbe, camino blanco en lengua maya. Un reciente estudio revela que la vía más larga era una carretera de 100 kilómetros, lo que investigadores han denominado como “la gran autopista maya”.

Estos caminos no solo conectaban los asentamientos del imperio, sino que tenían un significado espiritual y mitológico, ya que servían como rutas de peregrinación y como símbolo de poderío político y económico entre ciudades.

De acuerdo con los investigadores, las vías estaban construidas en piedras, con un núcleo relleno de piedras grandes y grava en la superficie, y esa superficie era recubierta con una capa de estuco, lo que equivale hoy en día al material utilizado en las carreteras.

De todos los sacbes, el más largo era el Sacbe 1, una vía de 100 km que fue construida hace más de 13 siglos y que conectaba a las ciudades de Yaxuná y Cobá.

Hoy en día el sacbe 1 se encuentra oculto entre la vegetación de la península maya, pero gracias a la tecnología láser y a un grupo de arqueólogos de la Universidad de Miami se puede dar una idea de cómo estaba ubicado el camino.