Es posible que las ballenas jorobadas rescaten focas, peces luna y otras especies al “resguardarlas” de otras especies asesinas, pero no, que se traguen a un ser humano.

El cuento de Pinocho ha afectado al colectivo imaginario después de que este mes se difundiera la historia de un buzo que relató que una ballena lo retuvo en su interior por 30 segundos y luego lo escupió.

Aunque un ser humano cabe perfectamente en la boca de una ballena jorobada, es científicamente imposible que el animal se trague a una persona.

Así que ni Gepetto, ni Pinocho, ni Jonás pudieron estar en el vientre del mamífero más grande del planeta.

¿Son rescatistas? National Geographic explica que se ha documentado que sí: estas especies parecen actuar altruistamente para proteger a otras.

Ballenas jorobadas y los humanos

Según Nicola Hodgins de Whale and Dolphin Conservation, una organización sin fines de lucro del Reino Unido, es imposible que las ballenas jorobadas se traguen a un ser humano.

Su garganta es aproximadamente del tamaño de un puño humano y solo se puede estirar hasta aproximadamente 38 centímetros de diámetro.

Las ballenas son filtradoras y se alimentan de plancton y peces muy pequeños, pues abren la boca y toman grandes toneladas de agua.

Después, con la lengua, empuja el agua para que salga entre sus barbas y solo ingiere el alimento que después tragan.

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De las 90 especies de ballenas conocidas en la Tierra, los cachalotes son la única especie cuyas gargantas son lo suficientemente grandes como para tragarse técnicamente a un humano.

Aunque es físicamente posible de qué suceda, la probabilidad es una en un millón, pues los encuentros son muy raros.

Las ballenas siendo ballenas

El caso de un buzo pescador de langosta, de 54 años, que fue tragado por una ballena y después fue escupido milagrosamente en la costa Cope Cod, en Massachusetts ha dado la vuelta al mundo.

No es la primera vez que los seres humanos terminan en la boca de una ballena.

En 2020, unos kayakistas quedaron atrapados en la boca de una ballena jorobada que se alimentaba en California.

Otro caso sucedió en 2019, cuando un operador turístico terminó dentro de este animal en el puerto de Port Elizabeth, en Sudáfrica.

Es extraño que los humanos terminen en la boca de estos gigantes animales, suele suceder por algún accidente, pues no forman parte de su ‘dieta’.

Recordemos que los seres humanos pueden perjudicar a las ballenas a través de la caza, la contaminación, la destrucción del hábitat, las redes de pesca, entre otras.

Si alguna vez te encuentras a una ballena, especialistas recomiendan darles bastante espacio y observarlos desde la distancia y evitar cualquier acción que las asuste o sobresalte.

¡Las ballenas jorobadas no son tan malas como se piensa!

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