Recientemente se han disparado las denuncias de acoso sexual en diferentes partes del territorio nacional. En esta ocasión inició en la Ciudad de México cuando una joven publicó en Facebook que trataron de secuestrarla en el metro, gracias a esa publicación muchísimas mujeres más contaron en la misma red social que vivieron experiencias similares en dicho transporte público, incluso en la página web https://serendipia.digital/ está publicado el mapa que recopila estos testimonios. Más tarde se dispararon las denuncias formales en la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJ) sobre intentos de secuestro, agresión sexual y tocamiento en el metro.

Una vez más las redes sociales nos hacen una llamado a retomar una conversación urgente: las mujeres en México viven el acoso sexual diariamente y lo único que hemos hecho al respecto el resto de la sociedad es normalizarlo como parte de nuestra vida diaria.

Aquí en Quintana Roo otros datos sobre acoso son igualmente relevantes, por ejemplo 8 de cada 10 mujeres usuarias del transporte han sufrido acoso sexual, verbal, psicológico y discriminación por género al abordar un taxi, Urvan o autobús.

Otro dato alarmante, recabado en el foro realizado por el Instituto de Movilidad del Estado de Quintana Roo (IMOVEQROO), en la Universidad Tecnológica de Cancún, es que en muchas ocasiones este acoso sexual llega a consumarse en violaciones cometidas por operadores o usuarios del transporte público.

Por otra parte, el Mapa de los Feminicidios en México, publicado hace un par de días en el diario Sin Embargo, nos muestra que en Quintana Roo la cifra de asesinatos de mujeres creció 83.3 por ciento durante 2018; lo cual nos califica como una de las entidades más violentas del país, posicionándonos dentro de las entidades con un nivel de 10 víctimas por cada cien mil mujeres.

Una de las cifras que causan más terror, es que en México se mata entre 9 y 10 mujeres al día, con un total anual de 3 mil 580 muertes violentas, de las que sólo 834 son investigadas como feminicidios. Es fundamental que reflexionemos que en México se vive una preocupante epidemia de violencia hacia las mujeres.

Además, es lamentable saber que la problemática está normalizada por la sociedad, ya que la mayoría de las mujeres han relatado que al momento de ser objeto de alguna agresión, existe indiferencia por parte de los personas que presencian los actos de violencia y acoso, así como desconocimiento para saber cómo actuar. Ante tal situación muchas mujeres han comenzado a tomar medidas de seguridad alternativas, como cargar gas pimienta en sus bolsas, compartir ubicación con familiares o incluso dejar de hacer actividades de su vida diaria para evitar ser víctimas de estas agresiones.

Es esencial que al interior de nuestras familias y círculos sociales reflexionemos cómo podemos ser actores de cambio ante este grave problema social y que demandemos a las autoridades que castiguen a los culpables, así como que legislen asertivamente para disminuir de una vez por todas las agresiones, acoso y violencia hacia las mujeres.

Por: Fabiola Cortés