Todavía no había llegado diciembre y ya estábamos con el Jesús en la boca, piense y piense en quién sería el primero en preguntar sobre la posada.

Después de haber peleado por el tema de la famosa cooperación, llega otro momento que a muchos agrada y a otros… pues digamos que no les causa nadita de emoción, estamos hablando del enigmático intercambio.

Este es el momento más tenso, la suerte es canija y puede que te toque regalarle algo a la que te cae mal, ¿te imaginas?

Lo bueno, llega el mero día de la posada, cuando ves entrar a tus compañeros uno por uno y después de observarlos detenidamente le ruegas a Dios que no te toque el regalo de la bolsa reciclada de un bautizo o XV años.

¿Por qué son así?, no le arruinen más el festejo a su amigo y no tampoco se desvíen del presupuesto acordado, no sean manchados y tampoco regalen algo que a ustedes no les gustaría recibir.

Aquí les dejamos una lista de regalos que nadie quiere recibir en los intercambios:

Tazas decoradas y rellenas de chocholate

¿¡Qué!?, nadie quiere recibir algo que uno mismo puede ir a comprar a casi cualquier tienda. Además… el presupuesto era de $500.00.

Calzones

No olviden que por lo regular los intercambios se abren en la posada, nadie querrá ver los calzones que Juanito le regaló a Lupita, ¿verdad?

Calcetas

Esto no tiene perdón de divino.

Perfumes

Anoten, por favor, “no todos tenemos el mismo gusto”. Por lo general esos regalos terminan en la basura o se convierten por los siglos de los siglos en el regalo eterno.

Galletas

Para que me regalen galletas, mejor me compro unas en la tiendita de la esquina o me las cocino yo mismo…

Libros de superación personal

No creo que al más callado de la oficina le guste que le hagan recordar sus problemas para socializar y menos en la posada a la que tanto les costó convencerlo de asistir.

 

¿Qué es lo más feo que les han regalado?  Cuéntenle a Mar de Fondo.