¿Eres de los que cree que pueden controlar las situaciones de riesgo? Ahora con la pandemia de COVID-19 son muchas las personas que tras meses de confinamiento están decididas a salir o tratar de que su vida sea lo más normal posible. Aseguran estar tomando todas las medidas necesarias y ser lo más cauteloso posible.

Sin embargo, existen muchos factores que influyen en la psicología humana que pueden afectar nuestra percepción de los riegos a los que nos exponemos.

Marie Helweg-Larsen, profesora de Psicología de Dickinson College, asegura que los seres humanos no somos para nada buenos evaluando riesgos.

Aquí las razones:

Sesgo optimista

Las personas creen que su propio riesgo es menor al de otras personas o que no les puede pasar lo mismo que a los demás.

Sabemos que el coronavirus puede ser mortal para las personas de la tercera edad o con enfermedades crónicas, por lo tanto, al no padecer las mismas enfermedades o no ser parte de ese sector, las personas se confían y hacen su vida con normalidad.

Falso sentido de control

Las personas piensan que tienen todo muy bien controlado y eso hace que se preocupen menos.
Un ejemplo es lavarse las manos frecuentemente o usar cubrebocas cada vez que salimos, y que, si bien ayudan a disminuir el contagio, eso hace nos sentir confiados y olvidar las demás medidas.

Señales culturales poco claras

Esto hace referencia a lo que está pasando. Las autoridades de salud y gobiernos no están trabajando cien por ciento en conjunto, lo que propicia que la información fluya de diferentes lados y no podamos distinguir entre lo que es seguro y lo que no lo es.

Sesgo de confirmación

Aquí nos centramos en buscar lo positivo a algo que es riesgoso. Ahora con el prolongamiento de la cuarentena, las personas aprovechan cualquier oportunidad para salir y divertirse en los pocos sitios abiertos. El problema es que la mente se enfoca en únicamente buscar lo bueno, una confirmación que apruebe sus intenciones. Nadie busca los probables peligros de salir a comer con amigos, de ir a un bar o al cine, al contrario, siempre se busca una información positiva.

Terapia de exposición

Las personas tienen que enfrentarse a lo que están viviendo, y al darse cuenta que al realizar ciertas actividades no existe repercusión alguna en su salud, el siguiente paso es ir más lejos. Es aprender a convivir con lo que nos preocupa o causa temor, hasta superarlo y aceptarlo.

No subestimes las situaciones, recuerda que ahora debemos trabajar todos juntos para poder frenar los contagios y volver a la vida que teníamos antes de la pandemia.